LOS ANIMALES TODAVÍA HABLAN
- José Ricardo Reís Silva

- hace 2 horas
- 2 min de lectura

Por: José Ricardo Reís Silva "el Príncipe", São Paulo, Brasil
Desde los tiempos bíblicos, los animales aparecen relacionados con mensajes y acontecimientos extraordinarios.
DOS ANIMALES QUE HABLARON

La serpiente inició una conversación con Eva. Aquella conversación condujo a una decisión equivocada. La fruta parecía gratuita, pero las consecuencias fueron muy costosas.
Más adelante, la asna de Balaam habló para advertir a su dueño del peligro que no podía ver. Esta conversación no fue para destruir, sino para intentar evitar un error.
Aquí existe una gran enseñanza:
Una conversación puede conducirnos hacia el bien o hacia el mal.
La diferencia no está solamente en quién habla, sino en el mensaje que escuchamos y en las decisiones que tomamos.
LOS ANIMALES EN EL SIGLO XXI
Hoy, en el año 2026, sabemos que muchos animales tienen formas sorprendentes de comunicación.
Los loros y las cotorras pueden imitar palabras humanas. Otros animales utilizan sonidos, señales y comportamientos complejos para comunicarse.
Los animales todavía hablan.
Pero ningún animal conocido posee la capacidad completa del ser humano para organizar ideas, hablar, escribir, crear y transformar el mundo.
Y aquí aparece la gran contradicción.
EL ANIMAL QUE HABLA MEJOR

El ser humano habla perfectamente. Crea tecnologías. Construye ciudades. Escribe libros. Pero muchas veces utiliza su inteligencia para destruir aquello que le favorece. Habla de paz y provoca conflictos. Habla del futuro y destruye su entorno. Habla de Dios, pero muchas veces no cree ni obedece a su Creador.
Por eso, la gran pregunta no es:
¿Quién habla mejor?
La verdadera pregunta es:
¿Quién utiliza mejor sus palabras y su inteligencia?
¿EN QUÉ CONVERSACIONES ESTÁS PARTICIPANDO?
Hay conversaciones que parecen pequeñas, pero pueden cambiar completamente nuestra vida.
Algunas conversaciones nos construyen. Otras nos manipulan. Algunas nos advierten. Otras nos conducen hacia el error.
Por eso debemos preguntarnos:
¿Esta conversación es para mi bien o para mi mal? ¿Me están aconsejando o me están engañando? ¿Estoy escuchando la verdad o solamente lo que quiero escuchar?
MENSAJE FINAL
La serpiente habló.
La asna habló.
Una conversación condujo hacia el error.
La otra sirvió como advertencia.
Cuidado con las conversaciones en las que te enlazas.
Porque una conversación puede cambiar una decisión.
Y una decisión puede cambiar toda una vida.
Los animales todavía hablan.
Pero el ser humano, que posee la mayor capacidad para hablar, todavía tiene mucho que aprender:


No basta con hablar. Hay que saber escuchar, razonar y utilizar la inteligencia para construir, no para destruir.
— Franco, El Hombre del Sombrero Negro









Comentarios