El legado vivo de la medicina ancestral: Ramón Martínez, el sabedor de Candelaria, Valle, que sana cuerpo y espíritu en Soacha



En un rincón de Soacha, Cundinamarca, donde el bullicio de la ciudad a menudo opaca las tradiciones más antiguas, un hombre mantiene encendida la llama del conocimiento milenario. Se trata de Ramón Martínez, oriundo de Candelaria, Valle del Cauca, un sabedor de la medicina ancestral afrocolombiana y narrador oral de la cultura negra, cuya labor se ha convertido en un faro de bienestar y resistencia cultural [citations:1][citations:6].
Un legado que trasciende generaciones

El conocimiento de Ramón Martínez es un tesoro heredado. "El legado de sus abuelos y abuelas", como él mismo destaca, es la base de su práctica, un saber que ha sido transmitido de generación en generación en las comunidades afrodescendientes del Pacífico colombiano, donde la medicina tradicional ha sido un pilar fundamental para el bienestar de los pueblos .
Este saber no es meramente técnico; es una cosmovisión que entiende la salud como un equilibrio entre el cuerpo, el espíritu y el entorno. Al igual que otros practicantes de la medicina tradicional, como los jaibanás o yerbateros de la región del Bajo Atrato , Ramón representa la continuidad de una práctica que ha sido esencial para las comunidades rurales que, a menudo, enfrentan barreras para acceder al sistema de salud convencional . Su labor se inscribe en un esfuerzo más amplio de reconocimiento de los saberes ancestrales, como los que se visibilizan en encuentros de medicina tradicional en Cartagena o en proyectos de conservación en el Chocó .
La ciencia de las plantas, la sabiduría de la tierra
Para Ramón Martínez, la farmacia está en la naturaleza. El uso de plantas medicinales es uno de los ejes centrales de su sanación. En los talleres y consultas que ofrece, destaca el poder de hierbas como el romero, la manzanilla y la canela, cuyo uso está bien documentado desde el antiguo Egipto y que, a través de la diáspora africana y el intercambio cultural, se expandieron por el continente y llegaron a América .
Estas plantas, con sus propiedades calmantes, antiinflamatorias y digestivas, forman parte de un sistema médico culturalmente enraizado . Como muchos sabedores afrocolombianos, Ramón no solo transmite el conocimiento sobre las propiedades curativas de las plantas, sino que también rescata la importancia de volver a las prácticas de los abuelos, criticando la falta de énfasis de las EPS (Entidades Promotoras de Salud) en estas alternativas. Su mensaje es claro: el conocimiento ancestral no es un reemplazo de la medicina alopática, sino un complemento valioso para una vida más plena y saludable .
Narrador oral y guardián de la memoria
Además de sanador, Ramón Martínez es un narrador oral, un guardián de la historia y la cultura negra. En la tradición afrocolombiana, la palabra hablada es el vehículo principal para preservar la memoria, los mitos y la espiritualidad . Sus relatos no solo curan el cuerpo, sino que fortalecen la identidad y el espíritu de quienes lo escuchan, recordándoles sus raíces y su lugar en el mundo.
Un puente hacia el bienestar
Ramón Martínez ofrece ayudas y orientaciones a través de su número de contacto (+57 311 547 5313), brindando una alternativa a quienes buscan aliviar sus males desde una perspectiva más holística y conectada con la tierra. Su historia es un ejemplo vivo de cómo los saberes ancestrales no son reliquias del pasado, sino herramientas vigentes para enfrentar los desafíos de salud y bienestar del presente.
Desde su Candelaria natal en el Valle del Cauca, hasta su actual hogar en Soacha, Ramón Martínez sigue siendo un sembrador de conocimiento, demostrando que la medicina ancestral es un camino hacia la salud, la autoafirmación y la reconciliación con nuestra propia historia.









El camino es lo natural, cordial saludo señor ramon... excelente labor