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“la otra cara de la moneda”






Por: Jorge Roberto Acosta Gil

Director Actualidad Global

Internacional




Ha pasado un año desde que la guerra entre Rusia y Ucrania despertó la incertidumbre a los seres humanos ante un conflicto que ha generado toda serie de hechos que golpean a diario la vida de gran parte de los habitantes de varios países del mundo.


Diversas crisis ha desatado la guerra, desplazamiento de más de ocho millones de ucranianos, violación de los derechos humanos, desabastecimiento de alimentos y materias primas utilizadas en los campos agrícolas de muchos países, destrucción de muchas ciudades, hoy en ruinas. Familias destrozadas por la muerte y el reclutamiento forzoso para la guerra. Niños y jóvenes sin la posibilidad de volver a sus centros de estudios. Zozobra diaria por los los continuos ataques de Rusia a Ucrania. Adultos desplazados de la comodidad de sus hogares. Inflación galopante por culpa de la guerra.





La Organización de las Naciones Unidas (ONU), busca salidas negociadas al conflicto, sin conseguir avances significativos. Putin y Zelensky, aferrados a su poder de destrucción y ambición, sometiendo a sus pueblos a la antidemocracia, al nacionalismo de estas naciones por encima de la vida de sus habitantes. Desconociendo el sufrimiento de sus compatriotas. Unos padeciendo los resultados de una guerra violenta, insensata y no esperada. Otros la represión de una dictadura que los tiene aprisionados en su actuar, en sus opiniones, ni siquiera las religiones se salvan, porque estas dictaduras a todo le tienen miedo, en todo ven enemigos y por ello maltratan la democracia, convirtiéndola en seudodemocracia.


“Necesitamos armas, aviones, tanques y misiles para la defensa” es el llamado ante el mundo libre, tomar la solución inmediata, más violencia, más muertos, sin importar que otros países se involucren, que otros sufran las mismas consecuencias de los actores de la guerra (Rusia-Ucrania). Eso poco importa, aquí lo que vale, es el resultado final, no importa inmiscuir a otros en una guerra que no es la de ellos, sino una guerra de intereses geopolíticos, los cuales dividen al mundo entre buenos y malos. Claro es difícil saber cuáles son los buenos y cuáles son los malos, el fin justifica los medios.





Bien vale salvaguardar el “orden mundial”. Parece más valido que el respeto a la vida, al progreso y desarrollo de cada hombre que conforma la nación, en estas guerras. El éxito se mide por el número de bajas en combate, por la avanzada en batalla, por la destrucción que se haga, por el hambre que se genere, por el sufrimiento que se haga al contendor, sin importar que los niños, jóvenes y ancianos lo sufran, eso es lo de menos, hay que mostrarlo como un galardón de guerra.


Por toda esta reflexión es importante que tengamos en cuenta la otra cara de la moneda, la espiritual, la que toda religión contempla en sus enseñanzas y que tan olvidada tenemos.

La revista Actualidad Global Internacional, sin ser una publicación religiosa, considera que la obligación es poner a su conocimiento la “otra cara de la moneda”

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