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GRAVE VENEZUELA

  • Foto del escritor: Roberto Trobajo Hernández
    Roberto Trobajo Hernández
  • hace 3 días
  • 3 Min. de lectura
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En un desarrollo inesperado que ha sacudido la región, Estados Unidos llevó a cabo una serie de ataques aéreos en Venezuela durante la madrugada de este sábado, culminando en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. El presidente estadounidense Donald Trump anunció que las fuerzas especiales de su país ejecutaron la operación con éxito, y que Washington asumirá temporalmente el control del país sudamericano hasta garantizar una "transición segura". Esta acción ha generado una ola de reacciones internacionales, con divisiones entre apoyo a la intervención y condenas por violación a la soberanía.


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Los ataques se centraron en instalaciones clave en Caracas, como el complejo militar Fuerte Tiuna y el aeropuerto La Carlota, así como en Higuerote. Testigos reportaron explosiones alrededor de la 1:50 a.m. hora local, acompañadas de sobrevuelos de aeronaves y cortes de energía en varias zonas. La operación, liderada por la Delta Force del Ejército estadounidense, no reportó bajas en el lado norteamericano y duró solo horas, según fuentes oficiales de EE.UU. Maduro y Flores fueron detenidos en su residencia mientras dormían y trasladados en helicóptero a un buque de la Marina estadounidense, el USS Iwo Jima, con destino a Nueva York, donde enfrentarán cargos por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas, entre otros. Estos cargos se remontan a acusaciones de 2020, cuando Maduro fue señalado como líder del "Cartel de los Soles", una supuesta red de narcotráfico vinculada al gobierno venezolano.


Trump, en declaraciones a medios como Fox News y The New York Times, describió la acción como una "operación brillante" contra un "dictador y capo de la droga". Afirmó que EE.UU. "administrará" Venezuela temporalmente, con énfasis en la reparación de la infraestructura petrolera y la participación de compañías estadounidenses en la industria del crudo, que considera "el mayor robo de propiedad" debido a expropiaciones pasadas. No confirmó si consultó al Congreso para autorizar la intervención, y rechazó diálogos con la oposición venezolana exiliada, como María Corina Machado.


En Venezuela, el gobierno declaró un estado de emergencia nacional, con cifras de víctimas y daños aún por confirmar. La vicepresidenta Delcy Rodríguez apareció en televisión estatal rechazando las afirmaciones de Trump, exigiendo "prueba de vida" de Maduro y su esposa, y calificando la acción como un "secuestro" y "agresión militar sin precedentes". Llamó a la población a resistir cualquier presencia de tropas extranjeras y a unirse en defensa de la soberanía. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, denunció los ataques como una "invasión" y prometió resistencia. Hasta el momento, Caracas se mantiene en relativa calma, con despliegues militares pero sin reportes de disturbios masivos.


Primera imagen de la captura de Nicolás Maduro
Primera imagen de la captura de Nicolás Maduro

El contexto de esta escalada radica en tensiones acumuladas. Desde la disputada reelección de Maduro en julio de 2024, que la oposición y varios gobiernos internacionales consideraron fraudulenta, Venezuela ha enfrentado protestas, represión y una crisis económica persistente, con hiperinflación, escasez y una migración masiva de más de 7 millones de personas. EE.UU. ha impuesto sanciones y aumentado recompensas por Maduro, pasando de 15 millones de dólares en 2020 a 50 millones en 2025. Acciones previas incluyeron ataques a embarcaciones venezolanas y un bloqueo a buques petroleros sancionados.


Las reacciones internacionales reflejan una profunda división. Países como Argentina, Ecuador, Panamá y Bolivia han respaldado la intervención, viéndola como un paso hacia la restauración democrática y apoyando al opositor Edmundo González Urrutia como presidente electo legítimo. Israel y Ucrania también expresaron apoyo, citando la lucha contra la "tiranía".


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Por el contrario, naciones latinoamericanas como Colombia, Brasil, México, Cuba y Chile la condenaron como una violación al derecho internacional y a la soberanía, con Colombia movilizando tropas en la frontera y Brasil calificándola de "línea inaceptable". En Asia y Europa, China, Rusia, Irán y Francia criticaron la acción como "agresión" y "hegemonía", mientras que la Unión Europea y el Reino Unido instaron a la moderación y al respeto al derecho internacional, monitoreando la situación de cerca. La ONU convocó una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad para el lunes, con el secretario general António Guterres advirtiendo que establece un "precedente peligroso".


Las implicaciones son inciertas: podría precipitar el colapso del régimen chavista, abrir camino a una transición opositora o escalar en un conflicto regional. Expertos destacan el interés en las vastas reservas petroleras de Venezuela, las mayores del mundo, como factor clave. Mientras tanto, la oposición venezolana, como Machado, ve la captura como "aplicación de la ley", pero insta a elecciones libres. La comunidad internacional observa con preocupación, en un momento de inestabilidad global.

 
 
 

2 comentarios

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Invitado
hace 3 días
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Un artículo muy objetivo e imparcial; así debe ser el buen periodismo. Felicitaciones!

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Gabriel Moyssen
hace 3 días
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Una nota bien informada y equilibrada por parte de Roberto Trobajo. Adelante con el buen trabajo de informar al público en todo el mundo.

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