El PRESIDENTE más HONRADO de Colombia.



Marco Fidel Suárez, quien nació un 23 de abril, hace 171 años, fue mucho más que un hombre honrado, fue un hombre de visión, un conservador de convicción, coherente y humano.
Marco Fidel fue presidente de Colombia entre 1918 y 1921, nació en Hato Viejo, actualmente Bello, el 23 de abril de 1855, cuando ese territorio hacía parte de Medellín. Falleció en Bogotá en 1927.
Este antioqueño es una interesante figura de la historia política nacional, muy poco comprendido en su importante valor estratégico para el momento histórico, pues fue no solo quien trajo la aviación a Colombia en 1919 (recordemos el centenario de Avianca en 2019), sino que también impulsó los ferrocarriles nacionales.
Además, fue el presidente que logró obtener de la parte de los Estados Unidos una indemnización por la pérdida de Panamá.
Personas ignorantes o recalcitrantes, por simple rumor, acusan erróneamente a Suárez de haber entregado Panamá, cuando fue él quien precisamente logró al menos resarcir en parte el daño y esa vergüenza nacional ocurrida en 1903.
Sus orígenes humildes y antioqueños, el haber sido educado por su madre ante su condición de "hijo natural", a quien su padre no reconoció al nacer, su meteórica carrera política, sus convicciones cristianas de justicia y amor al prójimo, su vasto conocimiento lingüístico, literario y gramatical, lo hacen una figura histórica muy interesante.

Fue en realidad mejor diplomático que político, pues su sentido de la decencia y de lo justo lo hicieron presa fácil de los verdaderos lobos de la política en su época, aun sus propios copartidarios, como Laureano Gómez, quienes lograron derrocarlo, o mejor que renunciara, bajo presión, en 1921, y que no terminara su mandato en 1922.
Con un sentimiento muy colombiano de la honra, para Suárez era imperativo dejar a sus nietos un apellido limpio, el mismo apellido de su madre, doña Rosalía, que él, ya adulto, quiso dignamente conservar, cuando su padre, José María Barrientos, buscó tardíamente reconocerlo.
Así se lo manifestó a sus amigos, quienes años más tarde le llevaron la noticia de que había sido absuelto de la acusación hecha por Laureano Gómez en 1918 ante la Cámara de Representantes, quien lo había acusado falsamente de vender sus sueldos de presidente a un banco extranjero para solventar gastos personales como la repatriación del cadáver de su hijo Gabriel Suárez Orrantía desde Nueva York. Gabriel había muerto durante la pandemia de la gripe española, en 1918.

Esto dijo el expresidente antioqueño:
“Me devolvéis la vida porque me devolvéis la honra; nada tenía que esperar ya para mí; soy un anciano próximo a morir. La proposición aprobada por la honorable Cámara y que vosotros me traéis, más que por mí me regocija, es por estos nietecitos. En lo sucesivo podrán levantar sus frentes sin que nadie, en justicia, les pueda decir que no descienden de un hombre honrado”.









Interesante historia