El misterio del bitcóin
- Jorge Acosta
- hace 2 horas
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Por Katrin Bennhold
Tomado del Boletín de The New York Times
Mi mamá, una alemana de más de 80 años a la que le preocupa la privacidad, odia usar su tarjeta de crédito. Todavía carga fajos de billetes para pagar todo: un café, la compra semanal en el supermercado, incluso un boleto de avión para visitarme en Gales.
Ella se llevaría bien con Satoshi Nakamoto, el legendario inventor del bitcóin que usa un seudónimo y creó la primera criptomoneda, una forma de dinero electrónico que no deja rastro digital que puedan seguir bancos y gobiernos.
En la comunidad cripto, Nakamoto es una figura casi divina. Pero ¿quién es él, realmente? Incontables personas han tratado de desenmascararlo. Mi colega John Carreyrou, el periodista de investigación que destapó el escándalo de Theranos, cree haberlo descubierto. Hablé con él sobre su investigación.

El desenmascaramiento del creador del bitcóin
John, quiero hablar de tu fascinante investigación sobre el bitcóin. Pero antes de empezar, ¿puedes contarme, a grandes rasgos, la historia del origen del bitcóin?
El bitcóin fue una revolución en el mundo de las finanzas. Fue la primera criptomoneda y dio origen a muchas otras. Y todo comenzó con un documento que apareció de la nada en un rincón oscuro de internet en 2008.
El autor, que se identificó como Satoshi Nakamoto, describió su idea de una moneda electrónica descentralizada que la gente pudiera usar para enviarse dinero desde cualquier lugar del mundo sin comisiones, sin bancos y sin la supervisión de ningún gobierno.
Bien, hablemos de Satoshi Nakamoto. ¿Cómo se obsesionó tanto la gente con él?
La gente no tardó mucho en sospechar que se trataba de un seudónimo. Y a medida que el interés por el bitcóin crecía —varios cientos de millones de personas lo utilizan actualmente—, también lo hacía el interés por resolver el misterio de su identidad. Personalmente, este misterio me ha cautivado durante más de una década; le dediqué un año y medio a mi historia.

¿Por qué?
Creo que es de interés público saber quién creó esta tecnología que ha trastornado nuestro panorama financiero. Se usa para fines positivos —como dar a la gente de países con monedas inestables una reserva de valor confiable—, pero también se utiliza para muchos fines malos porque no hay supervisión: los delincuentes la usan para lavar dinero. Irán la usa para eludir las sanciones.
¿Por eso no quería que se conociera su identidad?
Bueno, hay algo muy subversivo en las criptomonedas. Históricamente, las divisas están controladas por los gobiernos. El bitcóin no está bajo el control de nadie. Así que una razón probable por la que Satoshi utilizó un seudónimo fue porque temía represalias legales de Estados Unidos y otros gobiernos.
Creo que Satoshi tampoco quería que la gente tratara al bitcóin como otra empresa más con un producto y un director ejecutivo. Quería que el bitcóin se sintiera como un descubrimiento, como oro digital; un activo digital que se descubrió y se extrae del suelo de internet. No tener un fundador con nombre y rostro humano ayuda a reforzar esa narrativa.
¿Y cómo lo encontraste?
Hay un científico informático británico llamado Adam Back que es una persona bastante influyente y destacada en la comunidad del bitcóin. Durante años ha figurado entre los principales sospechosos, pero nadie ha estado cerca de probarlo, y él siempre lo ha negado.
Pero cuando analicé sus escritos y los de Nakamoto uno al lado del otro, hice varios hallazgos. Uno fue que ambos eran patológicamente incapaces de utilizar correctamente los guiones en inglés. Usaban guiones cuando no eran necesarios y no los utilizaban cuando la gramática correcta exigía su uso.
Y pensé que se trataba de un rasgo de escritura que quizá podríamos rastrear si hacíamos un análisis más amplio con ayuda de la IA, así que eso es lo que hicimos.

¿Qué tan seguro estás de que es él? En tu historia, Back insistió en que no era Satoshi, y atribuyó las similitudes lingüísticas a una serie de coincidencias.
Él sigue negándolo, pero yo estoy entre un 99,5 y un 100 por ciento seguro. Sus negativas me parecieron una mera formalidad, como si lo rechazara oficialmente para poder mantener una negación plausible.
Debo decir que la comunidad del bitcóin tiene tintes casi de secta, y tienen a su dios, Satoshi Nakamoto, y no quieren que nadie le ponga un rostro y un nombre de humano a su dios. Quieren seguir pensando que se trata de un proyecto colectivo, no jerárquico, una moneda electrónica descentralizada en la que nadie manda. Uno de sus eslóganes favoritos es “Todos somos Satoshi”.
Entonces, ¿quién es Adam Back?
En la década de 1990 fue miembro de un grupo de anarquistas que estaban preocupados por la privacidad, que querían escapar del control, la vigilancia y la censura del gobierno. Querían una moneda que estuviera fuera del control de los gobiernos porque temían que, a medida que las transacciones financieras modernas se digitalizaran cada vez más, habría un registro informático de cada transacción que hicieras y los gobiernos lo utilizarían para rastrearte. Querían evitarlo creando lo que llamaron “efectivo electrónico”, una versión digital del dinero físico que no se puede rastrear.
Hablando de dinero, ¿cuánto tiene actualmente?
Sabemos que durante los primeros 16 meses del proyecto, Satoshi acuñó 1,1 millones de bitcoines. A los precios actuales, eso significa que tiene una fortuna de unos 82.000 millones de dólares, lo que lo convertiría en una de las personas más ricas del mundo.
Te has reunido varias veces con Back. ¿Cómo es él?
Es lo opuesto al típico entusiasta de las criptomonedas. Es un tipo apacible y medio cerebrito. Tiene el pelo canoso, ralo y un poco desordenado, perilla y gafas de montura de alambre. Básicamente, parece un informático de mediana edad. Hablar con él es muy agradable.
En la década de 1990, frecuentemente hacía publicaciones sobre la necesidad de operar bajo un alter ego para no levantar sospechas del gobierno. Es alguien que ha estado tramando esto durante mucho tiempo.





