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Declaración a medios de la Canciller Rosa Yolanda Villaviencio sobre la llamada de los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump y los pasos a seguir

  • Foto del escritor: Jorge Acosta
    Jorge Acosta
  • hace 9 horas
  • 4 Min. de lectura

CrƩdito: Cancillerƭa de Colombia


Me complace tenerlos acÔ reunidos para compartir con el pueblo colombiano los detalles sobre la llamada que se realizó ayer entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, y los pasos a seguir en la reanudación del diÔlogo al mÔs alto nivel entre Colombia y Estados Unidos.


En primer lugar, es de resaltar que el mundo entero estÔ viviendo uno de los momentos mÔs complejos e inestables del orden internacional. En ese contexto, el gobierno del presidente Petro ha insistido en actuar con cabeza fría, voz propia y responsabilidad global, manteniendo un justo balance entre, por una parte, el avance de los intereses nacionales colombianos y, por otro, la acomodación pragmÔtica de los intereses de Estados Unidos y otros socios por medio del diÔlogo constructivo y en pie de igualdad.


La llamada que se realizó ayer en la tarde entre los presidentes Petro y Trump no fue fortuita. Esta fue el resultado de la confluencia de cuatro factores:


1. De los incesantes esfuerzos de esta Cancillería y de todo el gobierno colombiano de abrir canales de comunicación con la administración Trump, aún en los momentos de mayor tensión.


Solo en el último semestre, sostuve mÔs de seis reuniones con el encargado de negocios de EEUU, John McNamara, y su equipo. También quiero reconocer los esfuerzos de nuestro embajador en Washington, Daniel García-Peña, y de todo el equipo de la embajada de Colombia ante Estados Unidos.


2. Del trabajo de la Cancillería de crear condiciones internacionales propicias para el diÔlogo, inclusive la intermediación de terceros países y el impulso de espacios de debate como el del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas del lunes pasado.


Les invito a estudiar las visitas y conversaciones que realizamos con contrapartes internacionales a lo largo del último semestre. Entre ellas, destaco cuatro giras a Europa, que incluyó reuniones con asesores del papa León XIV, entre otros, y dos a Medio Oriente, en las que sostuvimos encuentros con altos representantes del gobierno saudí y catarí.


Hemos hablado con el mundo entero para desescalar. Cada una de estas acciones ha trazado el camino para llevarnos a este punto. Así es la diplomacia colombiana bajo este gobierno: sobria, prudente, con dignidad y dirigida a cosechar logros concretos. Nuestro objetivo no es buscar los micrófonos, sino hechos cumplidos. ”Y lo estamos logrando!



3. De la postura inequĆ­voca del presidente Petro de que Colombia es un paĆ­s soberano, con una polĆ­tica exterior independiente, y con peso regional y global.


4.Del respaldo del pueblo colombiano a la soberanía de Colombia y a la figura de Gustavo Petro como jefe de Estado y líder de todos los colombianos. La unidad del pueblo colombiano fue el mayor mensaje de fuerza que recibió el mundo en estas horas decisivas. Cuando Colombia habla unida, su voz pesa mÔs y su soberanía se ejerce con mayor legitimidad.

Somos conscientes que lo acordado ayer no es un punto de llegada; es un punto de partida para reconstruir una relación bilateral sobre bases mÔs claras y respetuosas. El trabajo apenas comienza.


En lo que sigue, el objetivo del Ministerio de Relaciones Exteriores serÔ el que siempre guía nuestro actuar: el de poner por delante los intereses nacionales de Colombia. En este escenario particular, de reanudación del diÔlogo con la administración Trump, trabajaremos hacia cuatro metas:


1. Primero, reestablecer el diƔlogo constructivo, cordial, en pie de igualdad y al mƔs alto nivel con el gobierno de Estados Unidos, que es y seguirƔ siendo un importante socio de Colombia.


2. Segundo, transmitir a la administración Trump información verídica y sustentada en evidencia sobre las acciones exitosas tomadas por el gobierno colombiano para combatir el problema de las drogas y otros asuntos de seguridad. Tenemos un interés particular en demostrar que la aproximación colombiana a estos problemas es exitosa y que avanza los intereses conjuntos de Colombia y de Estados Unidos. Esperamos que el diÔlogo sobre estos temas lleve a una reconsideración de decisiones punitivas pasadas, como la descertificación de Colombia.


3. Tercero, dar a conocer la preocupación colombiana sobre la situación en Venezuela, y ofrecer nuestros buenos oficios para que esta no resulte en impactos indeseados para la región, incluyendo a Estados Unidos. Es de nuestro interés que la situación interna del país vecino sea de orden y prosperidad.


4. Cuarto, desarrollar las condiciones para que el diÔlogo con Estados Unidos continúe, y que se amplíe a otros Ômbitos de interés común.


Con lo acordado en la llamada entre los presidentes Petro y Trump, sabemos que retomamos una senda larga y compleja de normalización de la relación bilateral; sin embargo, confiamos que, en la medida en que ambas partes avancen desde el respeto, el pragmatismo y la identificación de intereses compartidos, lograremos llegar a buen puerto.


Por ahora, permítanme decir con firme convicción: Colombia va bien.


En las semanas que sigue, todas y todos en Colombia tendremos un rol que asumir para que los diÔlogos en curso con Estados Unidos sean exitosos. Este gobierno actuarÔ con la mÔxima responsabilidad para poner a Colombia primero. Esperamos lo mismo de figuras políticas, de los medios de comunicación y de la ciudadanía.

En una democracia vibrante como la nuestra, tendremos nuestras diferencias. Pero nos debe unir un sentido patriótico del bien común.

Aboguemos por Colombia; trabajemos por Colombia; hagÔmonos maestros de nuestro propio destino nacional. ”Colombia es nuestra! Ayer lo reafirmamos. Trabajemos por preservar y realzar nuestra independencia y orgullo como potencia mundial de la vida.




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