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  • Foto del escritorJorge Acosta

Tiene toda la razón, EL ODIO INDUCIDO CONTRA PETRO

Autor: Desconocido


Hablando con un amigo acerca de los asuntos del país y de la política, este se expresaba con un odio visceral contra el candidato Petro. De hijueputa guerrillero no lo bajaba. Repetía –con acaloramiento– que Petro tenía una casa avaluada en miles de millones, no sé donde; que usaba zapatos Ferragamo; que era un comunista, que iba a expropiar nuestros apartamentos; que era santoscastrochavista, etc., etc., etc.


Sorprendido por ese odio que, a mi juicio, era irracional –como el de muchos– y viendo que Petro la mayor parte de su vida ha sido congresista, ya que la guerrilla del M-19 se desmovilizó hace 28 años, le pregunté:

—A usted, ¿qué daño le ha hecho, directamente, el señor Petro?

A lo que, con sorpresa, respondió:

—¡Ninguno!

Volví a preguntarle:

—¿Petro les quitó las horas extras y los recargos nocturnos a los empleados colombianos?

Con cierta duda respondió:

—No. Eso fue Uribe.

Nuevamente le pregunté:

—¿Petro les quitó a los pensionados la mesada 14?

Y otra vez me respondió con titubeos:

—No fue él, fue Uribe.

Otra pregunta:

—¿Petro les quitó a los empleados la retroactividad de las cesantías?

De nuevo, su respuesta fue:

—¡No! Fue Uribe.

Volví a preguntarle:

—¿Petro fue quien les entregó el negocio de la salud a las EPS, entidades que junto con el Fosyga se robaron millones en recobros falsos, igual que sucedió con Saludcoop?

Esta vez, la respuesta fue:

—¡No, claro que no! Fue Uribe.

Insistí con la preguntadera, –y le dije:

—Cuando Petro fue Alcalde, ¿expropió a alguno de los bogotanos?

Y, por sexta vez, me respondió negativamente:

—¡No! Nunca dijeron que hubiera expropiado a nadie.

Continuando con la dinámica, –le pregunté:

—¿Petro fue quien incrementó la edad para pensionarse? Honestamente, me contestó:

—¡No, de eso no ha hablado Petro. Eso lo hizo Uribe, y ahora sugiere lo contrario.

Al verlo un tanto confundido y decepcionado, le expliqué:

—Todo lo que le he preguntado fueron actos de los gobiernos de Uribe que nos perjudicaron a los empleados de Colombia y nos causaron un daño irreparable de manera directa. Y como usted mismo lo ha ratificado: Petro no fue quien propició esta debacle. Entonces, ¿por qué tanto odio contra él? La respuesta, con un tanto de vergüenza, fue:

—Eso era lo que decían los medios de comunicación, muchos columnistas y directivos de programas de radio y de televisión…



—Pero, además, –continué, hay muchas otras cosas muy graves que nos han perjudicado; no tan directamente, pero que a la larga nos causan un enorme daño a la salud, a la educación y al bienestar general de los colombianos. Por ejemplo, –volví a cuestionarlo:

—¿Petro fue quien se robó los billones de Reficar? –y ¡otra vez!:

—Nooo, ¡por supuesto que no!

Seguí preguntándole:

—¿Y Petro estuvo implicado en el caso de corrupción de Odebrecht, por mencionar un caso bastante fresco?

—No, ¡nadie ha hecho tal aseveración! –respondió.

Y volví a la carga:

—¿Petro fue el que dio centenares de licencias mineras a multinacionales para explotar en los páramos del país, sin importar el daño ecológico que causarían?

Otra vez, ya con cierta timidez, me respondió:

—¡No!...

Con tranquilidad, para no cansarlo, volví a preguntarle:

—¿Petro está implicado en los carteles de la hemofilia, en el carrusel de la contratación, o en el robo de regalías petroleras de Arauca?

Ya medio abatido me respondió:

—No, para qué, ese man no anda metido en esos entuertos.

—Por el contrario, –le dije: Él ha denunciado muchas cosas graves: el paramilitarismo, los 6.402 falsos positivos, el enriquecimiento ilícito de los hijos de Uribe, las relaciones de este con los paramilitares, y el mismo carrusel de la contratación.

Entonces, y para concluir, le expliqué que lo que en otrora época se llamaban medios de comunicación, ahora se autodenominaban “formadores de opinión”; y que, si él nutría su información obteniéndola de ellos, lo más probable era que le hubieran “formado su opinión”; y, por tanto, eran infundados sus temores que a diario y por las redes le habían inducido de manera suave; con bonitas presentadoras, y mucha publicidad de por medio.

No sé por qué razón, en Colombia les damos una relevancia notable y mediática a los expresidentes –como Gaviria, Pastrana y Uribe– que siguen creyendo tener autoridad para decir cómo deben ser las tomas de decisiones del país, y de los colombianos; sobre todo, en ámbitos para los que ellos durante sus gobiernos no actuaron como se debería.



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